Cómo decidir el plan de manutención tras el divorcio

Cómo decidir el plan de manutención tras el divorcio

Cómo decidir el plan de manutención tras el divorcio

Ante una ruptura matrimonial, el código civil español establece mecanismos para la correcta manutención de los hijos en común. Por supuesto, para establecerlo de forma correcta es necesario contar con la asesoría de un buen abogado de divorcios. Principalmente sus servicios permiten agilizar el proceso y contribuye a que el acuerdo sea lo más justo posible para ambas partes. En vista de su importancia, a continuación veremos algunos aspectos importantes sobre cómo decidir el plan de manutención tras el divorcio. Pero antes definamos claramente en qué consiste.

Qué es el plan de manutención.

Dicho en términos sencillos, es un mecanismo diseñado para que los hijos tengan lo necesario ante la ruptura matrimonial de los padres. Habitualmente los términos se plasman en un documento denominado convenio regulador, el cual es ratificado por un juez. 

Ahora bien, el hecho que el plan de manutención sea un convenio no significa que se haya redactado por acuerdo mutuo, aunque es probable que sí se haya logrado un consenso. Prácticamente cualquier proceso legal en España es preferible solucionarlo de manera extrajudicial. En otras palabras, es preferible que las partes en conflicto lleguen a un acuerdo mutuo. Sin embargo, la mayoría de las veces no existe este consenso, por lo que será necesario recurrir a los tribunales para que se especifiquen los términos del plan de manutención tras el divorcio. Esto no debe extrañarnos, pues habitualmente las rupturas matrimoniales ocurren porque los cónyuges no pueden llegar a acuerdos pacíficos. Por lo tanto, no es de extrañar que en este campo tampoco puedan llegar a un acuerdo mutuo y que sea necesario que los tribunales se pronuncien al respecto.

Qué incluye el convenio regulador.

Básicamente, este documento estipula la forma en que se atenderán las necesidades económicas de los hijos. Especialmente se consideran tres aspectos diferentes: los gastos ordinarios, los gastos extraordinarios y los gastos voluntarios. A continuación, explicaremos en qué consiste cada uno, pues estos deben incluirse en el plan de manutención tras el divorcio.

Gastos ordinarios: como su nombre lo indica, estos son todos los gastos necesarios para la manutención del menor. Por lo tanto, abarca su alimentación, gastos escolares, atención médica, ropa y demás artículos necesarios. Básicamente se incluyen todos los gastos recurrentes y que, por lo tanto, son previsibles.

Gastos extraordinarios: a pesar de su nombre, los gastos extraordinarios comprenden aspectos que son necesarios pero no previsibles. Por ese motivo, aunque son extraordinarios, es responsabilidad de ambos progenitores cubrirlos. Estos aspectos también deben preverse en el convenio regulador.

Gastos voluntarios: en este caso, se trata de gastos para cubrir actividades que no son esenciales. Algunos ejemplos son viajes de campamento o de vacaciones, así como accesorios no vitales. Si ambos progenitores están de acuerdo en que los hijos realicen dicha actividad, entonces ambos cubrirán el coste. Sin embargo, si no hay un acuerdo respecto al respecto, entonces al padre que promueve su realización le corresponde pagar los gastos implicados.

Ahora bien, hay muchos aspectos del convenio regulador que no se pueden decidir por acuerdo mutuo, pues la legislación estipula lo que debe hacerse. Por ejemplo, será el juez quien determine la cuantía que cada progenitor aportará a la manutención de los hijos en común. Lo más habitual es que se tomen como base factores como el ingreso económico de cada uno, entre otras cosas.

Como puedes notar, existen varios factores que deben tomarse en cuenta para elaborar el convenio regulador. Por eso, lo mejor es contar con la asesoría de los abogados de divorcios, pues son especialistas en el derecho de familia.

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